Conocer el aspecto habitual de la piel
Una mancha nueva, un lunar que cambia o una lesión distinta de las demás merece atención. Un cambio sospechoso puede no doler. Revise también espalda, cuero cabelludo y plantas de los pies; un espejo o alguien de confianza puede ayudar.
La orientación ABCDE
A indica asimetría, B bordes irregulares, C distintos colores, D diámetro y E evolución. Un melanoma suele superar los 6 mm, pero también puede ser menor. Los cambios de tamaño, forma, color o sensación requieren valoración. El sangrado espontáneo o una herida que no cicatriza también justifican consulta.
Esta regla ayuda a describir lo observado; no permite descartar un cáncer. No es necesario encontrar todos los signos para solicitar una revisión.
Qué aporta la dermatoscopia
El dermatoscopio utiliza iluminación y aumento para mostrar estructuras que no se ven a simple vista. Es una exploración no invasiva, con o sin contacto con la piel. Sus hallazgos se interpretan junto con la exploración clínica y la historia de la lesión.
Puede proponerse seguimiento fotográfico, otra prueba o extirpación con análisis histológico. La dermatoscopia no ofrece una garantía absoluta ni sustituye una biopsia necesaria. El intervalo de seguimiento se decide de forma individual.
Preparar la visita
Anote cuándo empezó el cambio, si hay picor o sangrado y los antecedentes familiares de melanoma. Lleve fotografías anteriores, informes y resultados de anatomía patológica si dispone de ellos.
Las fotografías de teléfono pueden documentar la evolución, pero no sustituyen la exploración. Evite ácidos domésticos o eliminación estética de una lesión sospechosa antes de su valoración médica.










